jueves, 8 de octubre de 2015

«El fracaso, no servir»

- Pero ¡claro que es por resentimiento! -Yuda escupió la hilachas de su pajita-. Si yo cultivo mi resentimiento, si es lo mejor que tengo. Sobre todo que es mi reacción contra todas las cosas que aborrezco -por un momento se quedó en silencio, volvió a mirar con sus cabezazos de pájaro a los caballos que se frotaban los cogotes, distraídamente apuntó con su pico a esos hormigueros por donde podían aparecer unos enormes insectos de fauces de vidrio-. Le aseguro -agregó-. Muchas veces no sé cómo tengo que hacer las cosas ni qué tengo que hacer, pero me basta con pensar en lo que hace toda esa gente que provoca mi resentimiento y en seguida me doy cuenta. Es mi prueba del nueve. Y le aseguro que nunca me equivoco. Por lo menos hasta ahora... Porque si un señorito diestro, seguro de sí mismo y de toda su Verdad, dice que esto o lo otro es formidable, me pongo a dudar y hasta aseguro que no, que es un bodrio. Todas las afirmaciones de esa gente  me aseguran en mis "no"... "No" a lo que les gusta, "no" a lo que comen, "no" a lo que leen, "no" a lo que tienen metido en la cabeza... ¿Es claro lo que digo?

Los dueños de la tierra
David Viñas

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